CONTROLANDO
A LA PRENSA MEXICANA A TRAVÉS DE LA AUTOCENSURA
por Eric
Muñiz de la Rosa
Mientras
que periódicos en los Estados Unidos cierran definitivamente o siguen luchando
al perder ingresos por publicidad comercial, en México es algo que los
periódicos se dan el lujo de prescindir, porque lo que los periódicos mexicanos
reciben de los gobiernos federal, estatales y municipales en publicidad
gubernamental es más que suficiente para mantenerse a flote.
Más que
publicidad oficial es propaganda del gobierno, porque no es que el gobierno
esté anunciando en los medios de comunicación mexicanos los edictos oficiales,
la apertura de licitaciones para la construcción de presas, carreteras o
puentes, ni se anuncia la venta de propiedades del gobierno, o una convención
de turismo patrocinada por el gobierno, o el contenido de un almacén lleno de equipos
de oficina obsoletos para ser vendidos en una subasta.
No, la
"publicidad gubernamental" es la publicación diaria de los
comunicados de prensa oficiales, las llamadas "gacetillas", en
general, elogiando los autoproclamados "éxitos" de los gobiernos, o
los muchos o pocos logros—muchas veces ficticios—de tal o cual administración,
que las mas de las veces son insignificantes, como la ceremonia de apertura de
un grifo de agua llevar agua de un pozo recientemente equipado con una bomba.
En mi
ciudad natal, San Luis Potosí, en el centro de México, la publicación de tal
evento podría traer a los dueños del periódico hasta 40 mil pesos si se incluye
una fotografía. Eso sí, siempre en primera plana. Una situación similar es la
de los reporteros recibiendo el “embute”, la “iguala” o—al fin del año—“el
sobre”, para que siempre escriban “bien”.
Ha sido
una larga tradición con la que el gobierno mexicano “premia” a la prensa por no
salirse del redil. Por otro lado, el gobierno podrá suspender los boletines o
comunicados si el periódico se niega a publicar lo ordenado o, por el
contrario, si los diarios no suprimen información molesta para el gobierno.
Esta es
una situación difícil, desde siempre se ha sabido que el gobierno mexicano
impone censura a la prensa, una censura disfrazada, ya que el gobierno ejerce
una poderosa fuerza para publicar o suprimir información y opiniones a su
gusto.
La
libertad de expresión está protegida por la Constitución mexicana, la que es,
hasta cierto punto, respetada, se puede hablar libremente, se puede criticar a
los funcionarios del gobierno e instituciones, siempre y cuando no violen la
ley para criticarlos.
PERO LA
LIBERTAD DE PRENSA ES OTRO ASUNTO. Y UNA CUESTIÓN COMPLEJA.
Como
resultado de este acuerdo no escrito entre los medios y el gobierno en el que
los periódicos se benefician en gran medida, no es necesaria la censura; es la
aún peor—periodísticamente hablando—autocensura, cuando la objetividad, por no
decir la ética, se hace a un lado.
En tales
circunstancias, la prensa mexicana miserablemente deja de ser el puente entre
los gobernantes y los gobernados. La prensa mexicana no cumple con su objetivo
principal, que es informar de manera objetiva, equilibrada y con la verdad.
Así, el 95 por ciento de la prensa mexicana no está respondiendo a las
necesidades del pueblo y sus demandas, en su lugar, la prensa mexicana se ha
convertido en una calle de un solo sentido, una vía de un solo carril reservada
para un solo amo.
EL
NEGOCIO DE LOS PERIÓDICOS EN MÉXICO ES UN GRAN NEGOCIO.
OK, eso
es en lo que respecta de la publicidad, ¿qué pasa con la circulación? Si
redondeamos los números, en la Ciudad de México, con una población de 20
millones de habitantes, hay, de menos 25 periódicos diarios, el mayor de ellos
tiene una triste circulación pagada de 20 mil ejemplares y, recientemente, reportó una ganancia de
casi 2 millones de dólares en el primer trimestre. ¿Cómo es posible?
EN
MÉXICO ES POSIBLE
En mi
ciudad natal, San Luis Potosí, en el centro de México, con una población que rebasa
los 900 mil, hay seis periódicos diarios impresos: La Jornada San Luis, San
Luis Hoy, Pulso, La Razón, La Razón, Momento y El Sol de San Luis: Aunque
parezca increíble, el autoproclamado "periódico líder", El Sol de San
Luis, tiene una circulación ridícula, de sólo 9 mil ejemplares, menos las
devoluciones. En conjunto, los seis diarios tienen una circulación combinada de
alrededor de 18.000. Y eso siendo optimistas.
De los
más de 300 principales periódicos en todo México, TODOS reciben la mayor parte
de sus ingresos en publicidad de los gobiernos locales. El acuerdo periódicos/gobierno es publicar en una base
diaria, la mal llamada publicidad gubernamental en forma de noticias, lo único
que los periódicos tienen que hacer es esperar los comunicados de prensa a
través de correos electrónicos.
La
violación a la ética periodística llega cuando los periódicos no dicen a sus
lectores que lo que leen es propaganda pagada, los lectores creen que están
leyendo una noticia. Para empeorar las cosas, los boletines se firman, anti
periodísticamente, con el nombre de algún reportero.
El
oficio de periodista—que no profesión—es tan vergonzoso en México, que en un
diario de mi ciudad natal, San Luis Potosí, el mismo subdirector se atribuye a
sí mismo, con su nombre, las "gacetillas", que el acapara,
publicándolas palabra por palabra como suyas.
No es
sólo el gobierno, sino los políticos a título personal, dependencias oficiales
y un número cada vez mayor de empresas y empresarios quienes pagan para
publicar su propaganda bajo el disfraz de notas de prensa. Con este tipo de
arreglos, un político corrupto o un rico hombre de negocios acusado, por
ejemplo, de un horrendo crimen quien, (como ha sucedido), con una bien pagada,
aunque falsa nota, puede tener su reputación protegida.
Hay que
señalar que los diarios están comprometidos a publicar las gacetillas en la
primera plana. Dependiendo de la "importancia" de la falsa noticia,
fuera de la Ciudad de México podría costar hasta 50 mil pesos. Pero si la
publicidad tiene el sello de “exclusiva” y llegó al diario después de la hora
de cierre, podría costar el doble.
Las
esposas y familiares de los políticos también se tienen en cuenta en estos
arreglos, tal vez es la boda de un miembro de familia rica (en las páginas de
sociedad), o la esposa del gobernador inició la campaña anual de recolección de
fondos de la Cruz Roja, o la graduación del hijo o hija de un político.
¿De
verdad los diarios no tienen publicidad comercial? No, no la tienen, basta ver
los documentos PDF de cualquier diario en Internet que los tenga. No importa el
diario, ninguno tiene la suficiente publicidad comercial que avale su
publicación.
Para
complicar las cosas, estos pagos se hacen ilegalmente, no hay ninguna ley o resolución
judicial para tales gastos. El dinero, de hecho, se regalará a los propietarios
de los medios de comunicación, que en la mayoría de los casos no saben nada
sobre el periodismo. Un flaco favor al periodismo.
SIN
PUBLICIDAD GUBERNAMENTAL LOS DIARIOS MORIRÍAN
Tal es
la situación por la ausencia de publicidad comercial y la nula venta de diarios
en las calles. Si el gobierno retira su publicidad, diarios y revistas
mexicanos desaparecerían.
Por otra
parte, los periódicos mexicanos realmente no ejercen el periodismo. La mayoría
de los periodistas tienen un conocimiento superficial de la forma de escribir
periodísticamente, ya que la gran mayoría de los periodistas mexicanos son
empíricos. Por ejemplo, al igual que con las "gacetillas", que pasan
por alto la veracidad, la objetividad y el balance, peor aún en las notas,
ignoran totalmente la importancia de las citas (declaraciones) y acuden
fácilmente a “inflar” las notas con
engañoso material, también, ofrecen desinformación sobre los hechos
importantes por la sencilla razón de que la mayoría de ellos son autodidactas
en periodismo.
Fuera de
algunos diarios de la ciudad de México, los periódicos regionales, no sólo no
tienen un manual de estilo o un código de ética, simplemente ignoran que tales
manuales existen.
SALARIOS
La mayor
parte de los millones de pesos, que diariamente los diarios reciben del
gobierno, van a las cuentas bancarias de los multimillonarios propietarios. El
mayor beneficiario de estos fondos es Mario Vázquez Raña, propietario del
Imperio Organización Editorial Mexicana (OEM), que incluye 72 diarios en todo
México, 5 estaciones de radio y un canal de televisión. Imagínese lo que es
recibir millones de dólares de 32 gobiernos estatales diferentes, más el
gobierno federal y más de 500 gobiernos municipales, a cambio de… ¡nada!
No se
sabe cuánto dinero los diferentes gobiernos de los estados de México gastan
cada año en la propaganda publicada como noticias o en sobornos a los editores
y reporteros. Algunas cifras pueden dar una idea, por ejemplo, el presupuesto
para la Dirección Estatal de Comunicación Social del Estado de Chiapas, uno de
los estados más pobres de México, el año pasado, ascendió a 60 millones de
pesos, sin considerar que posiblemente se gastó otro tanto tomando dinero del
presupuesto para gastos discrecionales.
Los
sobornos, llamados en la jerga periodística de México "embute" o
"chayote", Son más difíciles de rastrear. Los políticos pueden dar
coches nuevos a los periodistas, o pueden pagar por una fiesta europea para el
periodista y su familia. En un caso, un gobernador pagó 20 mil dólares a un
editor para “matar” una historia negativa sobre él.
En mi
estado natal (San Luis Potosí), a los reporteros se les dan un estipendio
mensual y el gobierno del estado tiene una despensa de alimentos especialmente
para ellos. (Ver http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=434) también
reciben regalos costosos, tales como plumas Mont Blanc y carteras, trajes caros
de diseñador, relojes, y en el caso de un subdirector, estipendios para un
viaje a Alemania.
En forma
individual, los editores y reporteros siguen la línea oficial. Reporteros
cuentan con comisiones que reciben por cada gacetilla del gobierno que aportan,
los reporteros compiten entre sí en las redacciones para obtener las fuentes
más ricas, no en información, sino en chayotes, porque esa es la principal
fuente de sus ingresos. En muchos casos, los “periodistas” tienen su propio
benefactor, puede ser un alcalde o un
legislador. Los diarios pagan una comisión de entre cinco y 12 por ciento a los
reporteros o editores que atraen gacetillas a los diarios, así es como
compensan los bajos salarios de los periodistas.
La ética
periodística no significa nada para los periodistas mexicanos, ya que no tienen
ni siquiera un concepto de lo que es conflicto de intereses. Ninguna ley
prohíbe la extorsión a los periodistas. El chayote es solo inmoral en los países
que practican el verdadero periodismo.
En
general, los periodistas mexicanos no tienen un concepto de lo que es conflicto
de intereses, para complementar su exiguo salario también suelen ser buscados
por los políticos para ayudarles, los contratan como una especie de consultores
de relaciones públicas. Muchos de ellos tienen salarios en las diferentes
dependencias, aunque nunca se presenten a trabajar.
Ya dije
antes que los periodistas en México son empíricos en su mayoría, Las escuelas
de periodismo son prácticamente desconocidas. Para quienes, como yo, tenemos
los conocimientos adquiridos en escuelas de periodismo, no tenemos cabida en el
periodismo mexicano, o no queremos ser parte de esa clase de periodismo.
Así que
emigré, a trabajar en la TAN DIFERENTE prensa en español de los Estados Unidos,
(donde no existe la publicidad gubernamental a la mexicana), irónicamente
también propiedad de mexicanos ¿Por qué la diferencia la hace el país donde se
practica el periodismo? Sólo una respuesta viene a la mente: Corrupción.

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