Wednesday, November 26, 2014

CONTROLANDO A LA PRENSA MEXICANA A TRAVÉS DE LA AUTOCENSURA

CONTROLANDO A LA PRENSA MEXICANA A TRAVÉS DE LA AUTOCENSURA

por Eric Muñiz de la Rosa

Mientras que periódicos en los Estados Unidos cierran definitivamente o siguen luchando al perder ingresos por publicidad comercial, en México es algo que los periódicos se dan el lujo de prescindir, porque lo que los periódicos mexicanos reciben de los gobiernos federal, estatales y municipales en publicidad gubernamental es más que suficiente para mantenerse a flote.

Más que publicidad oficial es propaganda del gobierno, porque no es que el gobierno esté anunciando en los medios de comunicación mexicanos los edictos oficiales, la apertura de licitaciones para la construcción de presas, carreteras o puentes, ni se anuncia la venta de propiedades del gobierno, o una convención de turismo patrocinada por el gobierno, o el contenido de un almacén lleno de equipos de oficina obsoletos para ser vendidos en una subasta.

No, la "publicidad gubernamental" es la publicación diaria de los comunicados de prensa oficiales, las llamadas "gacetillas", en general, elogiando los autoproclamados "éxitos" de los gobiernos, o los muchos o pocos logros—muchas veces ficticios—de tal o cual administración, que las mas de las veces son insignificantes, como la ceremonia de apertura de un grifo de agua llevar agua de un pozo recientemente equipado con una bomba.

En mi ciudad natal, San Luis Potosí, en el centro de México, la publicación de tal evento podría traer a los dueños del periódico hasta 40 mil pesos si se incluye una fotografía. Eso sí, siempre en primera plana. Una situación similar es la de los reporteros recibiendo el “embute”, la “iguala” o—al fin del año—“el sobre”, para que siempre escriban “bien”.

Ha sido una larga tradición con la que el gobierno mexicano “premia” a la prensa por no salirse del redil. Por otro lado, el gobierno podrá suspender los boletines o comunicados si el periódico se niega a publicar lo ordenado o, por el contrario, si los diarios no suprimen información molesta para el gobierno.

Esta es una situación difícil, desde siempre se ha sabido que el gobierno mexicano impone censura a la prensa, una censura disfrazada, ya que el gobierno ejerce una poderosa fuerza para publicar o suprimir información y opiniones a su gusto.

La libertad de expresión está protegida por la Constitución mexicana, la que es, hasta cierto punto, respetada, se puede hablar libremente, se puede criticar a los funcionarios del gobierno e instituciones, siempre y cuando no violen la ley para criticarlos.

PERO LA LIBERTAD DE PRENSA ES OTRO ASUNTO. Y UNA CUESTIÓN COMPLEJA.
Como resultado de este acuerdo no escrito entre los medios y el gobierno en el que los periódicos se benefician en gran medida, no es necesaria la censura; es la aún peor—periodísticamente hablando—autocensura, cuando la objetividad, por no decir la ética, se hace a un lado.

En tales circunstancias, la prensa mexicana miserablemente deja de ser el puente entre los gobernantes y los gobernados. La prensa mexicana no cumple con su objetivo principal, que es informar de manera objetiva, equilibrada y con la verdad. Así, el 95 por ciento de la prensa mexicana no está respondiendo a las necesidades del pueblo y sus demandas, en su lugar, la prensa mexicana se ha convertido en una calle de un solo sentido, una vía de un solo carril reservada para un solo amo.

EL NEGOCIO DE LOS PERIÓDICOS EN MÉXICO ES UN GRAN NEGOCIO.
OK, eso es en lo que respecta de la publicidad, ¿qué pasa con la circulación? Si redondeamos los números, en la Ciudad de México, con una población de 20 millones de habitantes, hay, de menos 25 periódicos diarios, el mayor de ellos tiene una triste circulación pagada de 20 mil ejemplares  y, recientemente, reportó una ganancia de casi 2 millones de dólares en el primer trimestre. ¿Cómo es posible?

EN MÉXICO ES POSIBLE
En mi ciudad natal, San Luis Potosí, en el centro de México, con una población que rebasa los 900 mil, hay seis periódicos diarios impresos: La Jornada San Luis, San Luis Hoy, Pulso, La Razón, La Razón, Momento y El Sol de San Luis: Aunque parezca increíble, el autoproclamado "periódico líder", El Sol de San Luis, tiene una circulación ridícula, de sólo 9 mil ejemplares, menos las devoluciones. En conjunto, los seis diarios tienen una circulación combinada de alrededor de 18.000. Y eso siendo optimistas.

De los más de 300 principales periódicos en todo México, TODOS reciben la mayor parte de sus ingresos en publicidad de los gobiernos locales. El acuerdo  periódicos/gobierno es publicar en una base diaria, la mal llamada publicidad gubernamental en forma de noticias, lo único que los periódicos tienen que hacer es esperar los comunicados de prensa a través de correos electrónicos.

La violación a la ética periodística llega cuando los periódicos no dicen a sus lectores que lo que leen es propaganda pagada, los lectores creen que están leyendo una noticia. Para empeorar las cosas, los boletines se firman, anti periodísticamente, con el nombre de algún reportero.

El oficio de periodista—que no profesión—es tan vergonzoso en México, que en un diario de mi ciudad natal, San Luis Potosí, el mismo subdirector se atribuye a sí mismo, con su nombre, las "gacetillas", que el acapara, publicándolas palabra por palabra como suyas.

No es sólo el gobierno, sino los políticos a título personal, dependencias oficiales y un número cada vez mayor de empresas y empresarios quienes pagan para publicar su propaganda bajo el disfraz de notas de prensa. Con este tipo de arreglos, un político corrupto o un rico hombre de negocios acusado, por ejemplo, de un horrendo crimen quien, (como ha sucedido), con una bien pagada, aunque falsa nota, puede tener su reputación protegida.

Hay que señalar que los diarios están comprometidos a publicar las gacetillas en la primera plana. Dependiendo de la "importancia" de la falsa noticia, fuera de la Ciudad de México podría costar hasta 50 mil pesos. Pero si la publicidad tiene el sello de “exclusiva” y llegó al diario después de la hora de cierre, podría costar el doble.

Las esposas y familiares de los políticos también se tienen en cuenta en estos arreglos, tal vez es la boda de un miembro de familia rica (en las páginas de sociedad), o la esposa del gobernador inició la campaña anual de recolección de fondos de la Cruz Roja, o la graduación del hijo o hija de un político.

¿De verdad los diarios no tienen publicidad comercial? No, no la tienen, basta ver los documentos PDF de cualquier diario en Internet que los tenga. No importa el diario, ninguno tiene la suficiente publicidad comercial que avale su publicación.

Para complicar las cosas, estos pagos se hacen ilegalmente, no hay ninguna ley o resolución judicial para tales gastos. El dinero, de hecho, se regalará a los propietarios de los medios de comunicación, que en la mayoría de los casos no saben nada sobre el periodismo. Un flaco favor al periodismo.

SIN PUBLICIDAD GUBERNAMENTAL LOS DIARIOS MORIRÍAN
Tal es la situación por la ausencia de publicidad comercial y la nula venta de diarios en las calles. Si el gobierno retira su publicidad, diarios y revistas mexicanos desaparecerían.

Por otra parte, los periódicos mexicanos realmente no ejercen el periodismo. La mayoría de los periodistas tienen un conocimiento superficial de la forma de escribir periodísticamente, ya que la gran mayoría de los periodistas mexicanos son empíricos. Por ejemplo, al igual que con las "gacetillas", que pasan por alto la veracidad, la objetividad y el balance, peor aún en las notas, ignoran totalmente la importancia de las citas (declaraciones) y acuden fácilmente a “inflar” las notas con  engañoso material, también, ofrecen desinformación sobre los hechos importantes por la sencilla razón de que la mayoría de ellos son autodidactas en periodismo.

Fuera de algunos diarios de la ciudad de México, los periódicos regionales, no sólo no tienen un manual de estilo o un código de ética, simplemente ignoran que tales manuales existen.

SALARIOS
La mayor parte de los millones de pesos, que diariamente los diarios reciben del gobierno, van a las cuentas bancarias de los multimillonarios propietarios. El mayor beneficiario de estos fondos es Mario Vázquez Raña, propietario del Imperio Organización Editorial Mexicana (OEM), que incluye 72 diarios en todo México, 5 estaciones de radio y un canal de televisión. Imagínese lo que es recibir millones de dólares de 32 gobiernos estatales diferentes, más el gobierno federal y más de 500 gobiernos municipales, a cambio de… ¡nada!

No se sabe cuánto dinero los diferentes gobiernos de los estados de México gastan cada año en la propaganda publicada como noticias o en sobornos a los editores y reporteros. Algunas cifras pueden dar una idea, por ejemplo, el presupuesto para la Dirección Estatal de Comunicación Social del Estado de Chiapas, uno de los estados más pobres de México, el año pasado, ascendió a 60 millones de pesos, sin considerar que posiblemente se gastó otro tanto tomando dinero del presupuesto para gastos discrecionales.

Los sobornos, llamados en la jerga periodística de México "embute" o "chayote", Son más difíciles de rastrear. Los políticos pueden dar coches nuevos a los periodistas, o pueden pagar por una fiesta europea para el periodista y su familia. En un caso, un gobernador pagó 20 mil dólares a un editor para “matar” una historia negativa sobre él.

En mi estado natal (San Luis Potosí), a los reporteros se les dan un estipendio mensual y el gobierno del estado tiene una despensa de alimentos especialmente para ellos. (Ver http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=434) también reciben regalos costosos, tales como plumas Mont Blanc y carteras, trajes caros de diseñador, relojes, y en el caso de un subdirector, estipendios para un viaje a Alemania.

En forma individual, los editores y reporteros siguen la línea oficial. Reporteros cuentan con comisiones que reciben por cada gacetilla del gobierno que aportan, los reporteros compiten entre sí en las redacciones para obtener las fuentes más ricas, no en información, sino en chayotes, porque esa es la principal fuente de sus ingresos. En muchos casos, los “periodistas” tienen su propio benefactor, puede ser  un alcalde o un legislador. Los diarios pagan una comisión de entre cinco y 12 por ciento a los reporteros o editores que atraen gacetillas a los diarios, así es como compensan los bajos salarios de los periodistas.

La ética periodística no significa nada para los periodistas mexicanos, ya que no tienen ni siquiera un concepto de lo que es conflicto de intereses. Ninguna ley prohíbe la extorsión a los periodistas. El chayote es solo inmoral en los países que practican el verdadero periodismo.

En general, los periodistas mexicanos no tienen un concepto de lo que es conflicto de intereses, para complementar su exiguo salario también suelen ser buscados por los políticos para ayudarles, los contratan como una especie de consultores de relaciones públicas. Muchos de ellos tienen salarios en las diferentes dependencias, aunque nunca se presenten a trabajar.

Ya dije antes que los periodistas en México son empíricos en su mayoría, Las escuelas de periodismo son prácticamente desconocidas. Para quienes, como yo, tenemos los conocimientos adquiridos en escuelas de periodismo, no tenemos cabida en el periodismo mexicano, o no queremos ser parte de esa clase de periodismo.

Así que emigré, a trabajar en la TAN DIFERENTE prensa en español de los Estados Unidos, (donde no existe la publicidad gubernamental a la mexicana), irónicamente también propiedad de mexicanos ¿Por qué la diferencia la hace el país donde se practica el periodismo? Sólo una respuesta viene a la mente: Corrupción.

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